Subi en el coche con mis padres y fuimos al campo. Tenía un partido. Llevaba tiempo jugando en un equipo, con unos cuantos amigos. No recuerdo si ganamos o no, pero eso, a fin de cuentas, era lo de menos. Al salir del campo, para ir al vestuario, vi a una chica que jugaba en el otro equipo. Bueno, yo no la había visto en todo el partido, quizás hubiera quedado en el banquillo, pero llevaba su equipación. Era morena, de ojos castaños, alta y delgada. Que coño, era preciosa. Iba de las últimas, y la esperé para darle la mano deportivamente. Llevaba su movil en la mano, con música puesta. Le pregunté que canciones tenía y me lo dio para que escogiera alguna. Un par de amigos mios se acercaron para escoger también, mientras ella hablaba con gente de su equipo. Al llegar a los vestuarios, extendí la mano con el móvil para dárselo.
-¿Por qué me lo das ahora? Si me lo das al salir del vestuario, después, volverías a verme. ¿Y si luego no estoy? Dijo ella, triste, cogiendo el móvil. Y mi mano.
Yo no hice nada para que me soltara, y ella tampoco me soltó. Sonreí, me apartó hacia una pared y me besó. Me preguntó la edad, y me dijo que era de Inglaterra. Yo respondí que era de España,y se puso triste, por la distancia. Entre cada frase, nos besabamos. Nos dimos un último beso y cada uno se fue a su vestuario a ducharse. Acabé lo más rápido que pude, y sali a esperarla. Iba saliendo gente de su equipo, pero ella no. Decidí preguntarle a uno de los que salía, pero me di cuenta de que no sabía su nombre. La describí lo mejor que pude, y me dijeron que no conocía a nadie así. Que de hecho, no había ninguna chica en el equipo. Pregunté a alguno más, pero obtuve la misma respuesta. ¿Quién era aquella chica? ¿Dónde estaba? Y, lo más importante, ¿Volvería a verla? No lo sabía, pero una cosa estaba clara, jamás olvidaría sus besos.
Andrés da Silva