Despertarme no tiene sentido
si no estás en mi almohada.
Si no me traes el desayuno a la boca
y me enseñas la cara que pones cuando te corres,
mientras tus gemidos despiertan a los vecinos.
Sueño que me suicido en las curvas de tus caderas,
y que me enseñas a volar
sin miedo a dejarme caer,
cada vez que salto al vacío
que no llenas en mi cama.
Andrés da Silva
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