sábado, 11 de mayo de 2013

FRÍA NOCHE DE LOCOS

Una fría noche, cerca de las 2 a.m., en una ciudad del norte de España, un chico caminaba junto a dos chicas..
Ella: ¿Te quitas la camiseta?
Él: ¿Por qué? Respondió sorprendido
Ella: Era broma. Dijo riendo.
Él: ¿Por qué no te la quitas tú?
Ella: No me tientes..
Amiga: ¿Y si os la quitais los dos?
Tras esto, ellos estrecharon la mano, en señal de acuerdo. Llegaron al parque al que iban, y ella se quitó la camiseta. Él también.
Ella: Pensé que no lo harías..
Él: Suelo cumplir las promesas.
Estuvieron un buen rato jugando, corriendo, bebiendo,... Hasta que llegó la hora. Había sido la mejor noche de su vida, y no había ocurrido nada entre ellos. Tan solo dos besos para despedirse, de los cuales, uno de ellos, fue rozando las comisuras de los labios. Quizá no. Él apenas concilió el sueño pensando en ello, y lo poco que soñó, fue con ella, y con aquel beso.

Andrés da Silva

lunes, 6 de mayo de 2013

PASIÓN

Estoy en mi cama,
Ven, hay sitio.
Envuelveme en tus brazos,
Jamás me sueltes.
Juega con mi pelo,
Besame,
Susurrame al oido que me quieres,
Muy bajito,
Que me cueste oirlo.
Recorre cada rincón de mi cuerpo con tus humedos labios.
Desnuda tus ojos para mi.
Muestrame el alma.
Seamos bestias salvajes,
Seamos ese calido fuego que nadie logra apagar.
Fundamonos en un cuerpo.
No en el tuyo,
No en el mio,
En el nuestro.
Ahoga mis gritos sordos.
Hazme tu presa,
Y no me dejes liberarme.
Será demasiado tarde,
Habré sucumbido a ti.
Hiereme,
Y echa sal a las heridas.
Abrasame,
Descubreme sensaciones,
Transforma mis mariposas.
Cubreme de tu esencia,
De tu eter secreto.
Sonrieme,
Que esto no acabe nunca.
Fuguemonos de esta absurda realidad,
Hagamoslo a nuestra manera,
Sin escapar de nuestro pequeño mundo
De debajo de las sábanas.

Andrés da Silva

miércoles, 1 de mayo de 2013

INFIERNO EN VIDA

Bañame en gasolina,
Y arrojame al infierno.
Que mas da,
Esto ya no tiene sentido.
Tampoco yo.
Se que nunca lo tuve.
Siempre estuve loco.
Pero ahora mas.
Ya no hay vuelta atras,
Ni nada por lo que mirar adelante.
Vago por el mundo cual alma en pena.
Puedes gritarme, no lo escuchare.
Puedes pegarme, no me dolerá.
Puedes venir a buscarme, quizá regrese.
No creo que quieras..
Nadie me echa en falta.
Tampoco yo a ellos.
Lagrimas secas forman canales en mi cara.
Canales que inundan mi cuerpo, mi cama.
Cama que tu ya no llenas.
Noches que tu ya no alargas.

Andrés da Silva

¿SOÑANDO DESPIERTO?

Subi en el coche con mis padres y fuimos al campo. Tenía un partido. Llevaba tiempo jugando en un equipo, con unos cuantos amigos. No recuerdo si ganamos o no, pero eso, a fin de cuentas, era lo de menos. Al salir del campo, para ir al vestuario, vi a una chica que jugaba en el otro equipo. Bueno, yo no la había visto en todo el partido, quizás hubiera quedado en el banquillo, pero llevaba su equipación. Era morena, de ojos castaños, alta y delgada. Que coño, era preciosa. Iba de las últimas, y la esperé para darle la mano deportivamente. Llevaba su movil en la mano, con música puesta. Le pregunté que canciones tenía y me lo dio para que escogiera alguna. Un par de amigos mios se acercaron para escoger también, mientras ella hablaba con gente de su equipo. Al llegar a los vestuarios, extendí la mano con el móvil para dárselo.
-¿Por qué me lo das ahora? Si me lo das al salir del vestuario, después, volverías a verme. ¿Y si luego no estoy? Dijo ella, triste, cogiendo el móvil. Y mi mano.
Yo no hice nada para que me soltara, y ella tampoco me soltó. Sonreí, me apartó hacia una pared y me besó. Me preguntó la edad, y me dijo que  era de Inglaterra. Yo respondí que era de España,y se puso triste, por la distancia. Entre cada frase, nos besabamos. Nos dimos un último beso y cada uno se fue a su vestuario a ducharse. Acabé lo más rápido que pude, y sali a esperarla. Iba saliendo gente de su equipo, pero ella no. Decidí preguntarle a uno de los que salía, pero me di cuenta de que no sabía su nombre. La describí lo mejor que pude, y me dijeron que no conocía a nadie así. Que de hecho, no había ninguna chica en el equipo. Pregunté a alguno más, pero obtuve la misma respuesta. ¿Quién era aquella chica? ¿Dónde estaba? Y, lo más importante, ¿Volvería a verla? No lo sabía, pero una cosa estaba clara, jamás olvidaría sus besos.

Andrés da Silva

miércoles, 24 de abril de 2013

YO TÚ NOSOTROS

Cruza tu mirada con la mía.
Muestrame tu sonrisa.
Es preciosa, ¿lo sabes?
Huye muy lejos.
A donde sea.
Sin pensar.
Pero sin dejar de estar a mi lado.
Gritame en silencio.
Enfadame.
Hazme daño.
Consigue que llore.
Tírame a la basura.
Rodéame de soledad.
Desenamorame.
No me importa.
Volveré a enamorarme.
Ven conmigo.
Te daré cariño.
Métete en mi cama.
Hazme el amor.
Quedémonos sin aliento.
Hazme volar.
Soñemos juntos.
Sígueme.
Vayamos a paraísos por descubrir.
Veamos amanecer París.
Y anochecer Florencia.
Bailemos.
Paremos el tiempo.
Hagámonos dueños del mundo.
Juguemos a ser Dios.
Que se joda el mundo.
Seamos por siempre tú y yo.
O mejor aún:
Seamos por siempre nosotros.
No te conformes.
No llores.
No sufras.
Tan solo suelta mi mano.

Andrés da Silva

martes, 23 de abril de 2013

MI ROLLO ES EL ROCK!

Tras una intensa tarde de estudio, y la cena, se metió en la cama. Llevaba mas de cuatro meses así y sabía que no iba a aguantar más. Vivía con su familia, y lo único que hacía era estudiar. Le gustaba la música, especialmente el rock, pero no tenía tiempo para tocar su querida guitarra, o para ponerse los cascos que, casi siempre, llevaba en el cuello. Estaba harta. Iba a irse. Ya lo tenía decidido. A la mañana siguiente cogería su guitarra, una mochila con algo de ropa y alguna que otra cosa de valor, y se iría. Lo dejó todo preparado, y al despertar, se fue. No sabía que iba a hacer, pero empezó a caminar. A las afueras de su ciudad se puso a hacer autostop. Una furgoneta paró. Era un chico, y le preguntó a dónde iba. Ella le contó todo lo que había ocurrido, y él le dijo que también vagaba sin rumbo, así que si quería podía irse con él. No tenía ningun plan mejor, así que aceptó de buena gana. Viajaron por todo el país. Daban conciertos en cada bar que paraban, pues él también tenía una guitarra, y con lo que sacaban, podía comprar algo para comer, y pagar la gasolina que les llevaría a cualquier otra ciudad. Tocaban canciones de grupos como Marea, La fuga, o los Ramones, y llegado el momento, empezaron a componer, pero no demasiado. A parte de ser compañeros de "grupo", habían descubierto el amor. Y el sexo. Y la mezcla de ambas cosas, era lo mejor que les había pasado. No tenían nada más que sus guitarras, aquella vieja fugoneta, y él uno al otro. Un día, en uno de los bares en los que tocaban, se encontraron a un productor, aunque ellos no lo sabían. Dieron su concierto, y al acabar, fue a hablar con ellos. Le habían gustado. Les ofreció grabar un disco, y hacer una gira por el país, con instrumentos mejores, hoteles, y buen medio de transporte. Aceptaron pero con la condición de que pudieran seguir yendo en su furgoneta y usando sus instrumentos. El productor se sorprendió de esto, pero aceptó. A los dos conciertos, volvieron a modificar el contrato: no querían hoteles, prederían la intimidad de la furgoneta, y el colchón que tenían tirado en la parte de atrás de esta. El productor ya no daba crédito. No lograba entenderlo, pero aceptó de nuevo. Empezaron a ganarse cierta fama, y la gente empezaba a conocerlos. Pero nadie sabía nada de ellos, nada más de que cantaban. No sabían su pasado, cosa que tampoco sabían el uno del otro, ni que se querían, ni que eran capaz de juntar el amor y el sexo. Nadie sabía nada de ellos. Pero les paraban por la calle, les pedían autógrafos y fotos. No estaban acostumbrados, no les gustaba esa vida. Un día se cansaron, y decidieron irse. Se fueron a otro pais, volverían a empezar. No dijeron nada a nadie. tampoco tenían nadie a quien decirselo. Al principio les buscaron, la gente estaba preocupada, pero en menos de un año, casi nadie se acordaba ya de ellos. Volvieron a vivir la misma historia, pero esta vez el final cambió. Un productor los vio tocando en un bar, y les ofreció grabar un disco, y hacer una gira por el país, con instrumentos mejores, hoteles, y buen medio de transporte. Se miraron y rieron. El productor no entendía que pasaba, y se impacentaba por una respuesta. La obtuvo. Fue un no, rotundo, de ambos. Se tenían el uno al otro, tenían su música, y podían viajar. Tenían todo lo que necesitaban, ¿para que iban a querer más?

Andrés da Silva

AMORES MODERNOS

Todo comenzó tras aquel concierto. Había ido con un amigo, y al volver, el autobús estaba tan lleno que tuvimos que sentarnos separados. Él se sentó en el primer asiento que vio libre. Al otro lado del pasillo había también uno, al lado de una chica rubia.
-Perdona, dije señalando el asiento.
Ella se apartó y se puso en el de la ventanilla. Estaba con su movil, hablando con alguien, no presté atención, no me gusta cotillear. Yo, eufórico tras el conierto, hablaba con mi amigo, y twiteaba desde el móvil. No volví a mediar palabra con la chica. El bus llegó al destino, y nos fuimos con unos amigos. Ya había empezado todo, aunque no lo sabíamos aún. A la mañana siguiente, tenía un mensaje en twitter:
"Hola, soy la chica rubia del autobús de ayer"
Flipé al ver el mensaje. Y le respondí, no recuerdo exactamente con que. Hablamos durante unos cuantos días. Había visto mi twitter en mi móvil, y me había buscado. Era una chica muy maja. Un día decidimo quedar. Fuimos a tomar algo, y después la acompañé a casa. Al llegar, nos quedamos un rato en el portal, charlando.
-¿Puedo darte un beso? Me dijo
-Claro, respondí
De pronto me besó. Pensaba que me iba a dar un besito en la mejilla, de despedida, o algo. Me esperaba lo otro, pero prefería lo que estaba ocurriendo. Se fue a casa sin decir nada más. Yo me fui a casa también, despacio, sin dejar de pensar en ella. Quedamos varios días más, ya como novios (o algo así). Un día al volver a casa le mandé un mensaje y no me respondió. La llame y nada. Pasaban los días, y no sabía nada de ella. Supuse que se habría cansado de mí, pero me extrañaba, a ella le gustaba hablar las cosas, no actuar sin dar explicaciones. Un mes después me encontré con una de sus amigas. Al preguntarle por ella, me dijo que el día que estuve con ella por última vez, cuando volvía a casa, había sido arrollada por un camión. ¿¡Qué!? Sí, se había muerto. Me sentía fatal por pensar que había podido estar pasando de mi. Nunca logré olvidarla. Y nunca dejé de esperar el día en que volvería a verla, día que por fín está cerca.

Andrés da Silva