El aroma de sus pasos al pasar a su lado
Fue el desencadenante del robo de su corazón.
Fue en aquella noche en Amsterdam
Donde las mujeres vestian su alma
Para desnudar su cuerpo
Justo antes de fundirse con el entorno
En aquellas tristes ventanas.
El espíritu de Jim Morrison
Presente en los carteles de aquel coffee shop
Recorrió su cuerpo con casi tanta fuerza
Como la de aquel aroma en su corazón.
La penetrante mirada de aquellos ojos
Atravesó su cuerpo y le hizo perderse en ellos.
Se tiró por el tobogan de su pelo,
Y cayó en el inmenso mar de su sonrisa.
Las cosas que acechaban su mente,
En busca de su autodestrucción,
Desaparecieron instantáneamente,
Pues esta habia dejado de funcionar
Con el único objetivo de explorar ese mundo desconocido
Que eran su exterior y su interior.
El primero estaba dispuesto a hacerlo su hogar en poco tiempo.
Aprenderia todas la entradas y salidas,
Los montes y montañas,
E incluso todas y cada una de sus profundidades.
El segundo sabía que jamas llegaría a descubrirlo del todo,
Pero jamás dejaría de intentarlo.
Su nombre, seguido de un "encantada"
Acabó de enloquecerle.
Aquella preciosa y melodica voz
Atravesó con fuerza la puerta que eran sus tímpanos,
Para acabar de conquistarlo.
Andrés da Silva