sábado, 20 de julio de 2013

TIERNA Y DULCE INFANCIA

He estado pensando que aun sigo siendo un crío. Casi dieciocho años, pero a pesar de hecho sigo siendo un niño. Y me gusta. ¿Hay algo mejor que hacer cosas infantiles? Poder gritar por la calle, ir haciendo el tonto, tener siempre una sonrisa en la cara, disfrutar todo al máximo. Tambien es terriblemente necesaria la libertad de un adulto, al igual que la conciencia. Pero si juntamos todas estas cosas obtenenos algo realmente fantástico, cargado de una gran cantidad de ilusión, pues es algo que nunca debe faltar. Por último una pequeña recomendación personal: no crezcais nunca, y liberad al niño que llevais dentro.

Andrés da Silva

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