Me encanta cuando mis dedos, en formato misil,
Tiran el muro de Berlin que hay entre tus piernas,
Creando el río que nace en tu coño para desembocar en mi boca,
Río en el que polvo tras polvo,
Siempre naufraga el barco que es mi lengua.
Tiran el muro de Berlin que hay entre tus piernas,
Creando el río que nace en tu coño para desembocar en mi boca,
Río en el que polvo tras polvo,
Siempre naufraga el barco que es mi lengua.
Después empiezo a apuñalarte,
Con la fuerza de una flecha lanzada para matar,
Una y otra vez, cada vez mas profundo,
Mientras tu gritas, creando una perfecta sinfonía de gemidos.
Con la fuerza de una flecha lanzada para matar,
Una y otra vez, cada vez mas profundo,
Mientras tu gritas, creando una perfecta sinfonía de gemidos.
Después disparo con fuerza contra ti,
Matandote, haciendote gritar por ultima vez, sonriendo,
Justo antes de enterrarte, entre el colchón y la ya húmeda sábana,
Esperando al proximo asesinato,
Donde me enamore aun mas de ti.
Matandote, haciendote gritar por ultima vez, sonriendo,
Justo antes de enterrarte, entre el colchón y la ya húmeda sábana,
Esperando al proximo asesinato,
Donde me enamore aun mas de ti.
Andrés da Silva
No hay comentarios:
Publicar un comentario