martes, 4 de febrero de 2014

CARA O CRUZ

Me juego a cara o cruz
si atreverme a quererte
o atreverme a olvidarte.
Pero nunca tengo huevos
a recoger la moneda
por miedo a perder
-y eso que no se
nada de victorias-.

Tienes ese fuego capaz
de incendiar cualquier paja.
Esas ojeras de noches en vela
por culpa de cabrones.
Las hostias de haber mirado
a la vida a la cara.
Y haber ganado.
A tu manera.
Tienes los dedos amarillos
de cigarros inacabados.
Como algunos polvos.

A veces dueles,
como la primera vez que te vi.
Otras enamoras,
como la primera vez que te vi.
Y mirarte,
intoxica de amor,
pues tu cara es un poema.
De Benedetti.

El sol no se pone solo,
eres tú quien lo hace.
Y conmigo, algo parecido.
La luna se sonroja
cada vez que te cambias
con la ventana abierta.
Y yo,
yo me asomo de puntillas
para verte.

Tu culo provoca miradas discretas
y apasionados aquelarres.
Haces autostop a cualquier corazón
por lenguas en espiral
que salen de en medio de tus piernas.
Inspiras poesía cada vez que
espiras el aire que respiras,
como cuando Kutxi canta,
y el corazón escucha.

Andrés da Silva

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