Desde que te fuiste,
viejo Lou
no volvió a haber ninguno de esos días perfectos
de los que tú hablabas.
El cielo es color despedida,
y el sol está de baja indefinida,
aunque a mí la lluvia siempre me gustó.
Ya no se puede beber sangría en el parque,
sin arriesgarse a ser detenido,
tampoco alimentar a los animales en el zoo,
sin correr el riesgo de infectarte de alguna enfermedad
que no vale la pena investigar.
Muchas chicas dulces,
muy parecidas a tu pequeña Jane,
tienen que prostituirse para poder sobrevivir.
Tu lado salvaje de la vida
fue brutalmente reprimido
por las supuestas fuerzas de seguridad.
Desde que te fuiste
ningún día quiere ser domingo por la mañana.
Ni hay nadie que sepa querer a la heroina
como solo tú sabías hacerlo.
Desde que te fuiste, viejo,
la música se quedó huérfana,
y el mundo acabó de volverse loco.
Andrés da Silva
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