miércoles, 10 de diciembre de 2014

BIDONES ARDIENDO

Soy incapaz de escribir cuatro versos seguidos.
Busco la inspiración en esquinas de madrugada,
donde los llantos son la banda sonora
que trata de vaciar el espacio que una vez fue tuyo.
Una mamada en los baños de un pub.
Un adiós sin beso en la estación.
Botellas rotas un viernes por la noche.
O un sábado.

La vida tiene un color frío invierno desde que te fuiste.
Ya no hay bidones con fogatas dentro intentando calentar
ni los tristes acordes de aquel viejo negro.
La armónica llora al no tener razones para sonar,
pero aunque Chicago ya no suena a futuro,
tú sigues sonando a rocanrol.

Andrés da Silva

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