Estaba a la cola en aquella libreria. Uno de sus escritores favoritos iba a firmar su nuevo libro. Llevaba rato esperando, y, cuando estaba a punto de tocarle a él, recordó un pasaje de un viejo libro. Hacia tiempo que lo había leido, de hecho a penas se acordaba ya de él, pero sin motivo aparente, apareció en su memoria. Millones de pensamientos rondaron su cabeza en apenas un segundo. Recogió el libro, y abandonó la cola. Salió corriendo y cogio el primer autobus que iba a Barcelona. Alli estaba la chica de la que se habia enamorado en verano, pues ambos veraneaban en el mismon pueblo. Cuando llegó la estuvo buscando cerca de dos horas, hasta que por fin, llegó junto a ella, y le dio un beso. Le dijo que lo dejara todo y se fuera con él, a donde fuera, que harian una nueva vida. Ella pensó, y le dijo que no. El empezó a llorar, y ella se fue. De repente, dejo de llorar. Chicas, habia muchas; chicos como él, que se atrevieran dejar todo, cada vez menos.
Andrés da Silva
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