Ayer encontré el mapamundi de tu cuerpo,
y me propuse recorrerlo, sin prisa.
Mordisquear tu cuello despacio,
sin dejar marca,
como un buen ladrón de guante blanco.
Bajar y besar tus labios,
en un apasionado beso con lengua.
Subir por tu vientre hasta llegar al ombligo,
Y acariciarlo con mi barba,
haciendote esas cosquillas que tanto te gustan.
Volver a tus piernas
y viajar hasta tu boca,
haciendote un disfraz de saliva,
para que nuestras lenguas se encuentren,
mientras tus manos bajan por mi espalda
hasta llegar a mis caderas.
Perderme por tu cuerpo,
y aparecer perdido en tu pecho,
disfrutando de las vistas,
y dibujando amor en él
con las yemas de mis dedos.
Luego eres tú quien viene hasta mí,
poniendote a hacer ese incesante vaivén
de todo tu cuerpo,
que tan loco me vuelve,
mientras juego con tu pelo
y tu acaricias mi pecho.
Mirandonos a los ojos,
acaricio tu último aliento,
y respiro lo que queda de tu cuerpo,
mientras me besas
como si no hubiera mañana.
Andrés da Silva
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