domingo, 22 de septiembre de 2013

MIRADAS QUE VIOLAN SONRISAS PERFECTAS

Echarte de menos es una condena demasiado dura
pero es el precio a pagar por tenerte.

Esos celos que siento cuando tus labios
acarician un cigarro, en vez de los mios
y ese miedo a perderte cuando no veo tu sonrisa.

Tu cuerpo de guitarra,
tus piernas (linea de meta donde cualquier atleta querría correr (se)),
tu clavícula (trampolín de la piscina de unas vacaciones soñadas),
tú, en tu mismidad, y en mi corazón.

Aprenderé a patinar, solo para deslizarme por tu cuello
hasta llegar a tu pecho
y leer las dos letras en braille que allí hay.

Bucear en tu fosa de las Marianas,
rompiendo la barrera de coral,
y obteniendo 50 puntos al darle
a la G del centro de la diana.

Robar vidas a los gatos
para pasar más tiempo a tu lado
antes del "Game Over"  que sale
cuando el juego de la vida llega a su fin.

Sigo tu culo, como los girasoles a la luz,
y al verlo, me pongo colorado
al igual que los hombrecillos de los semáforos
cuando pasas.

Y esos temblores que recorren mi cuerpo
cada vez que soy el objetivo de tu mirada
y cada vez que recuerdo
el primer beso que me diste.

Andrés da Silva

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