Me encanta cuando sonríes
Porque estás como preciosa,
Aunque no sea por mí,
Si no por la sonrisa
De ese cabrón rompecorazones
Que tiene como aficiones
Empolvarse la nariz
Y olvidar a cualquier chica
Después de un simple desliz.
Pero mis ojeras no te olvidan.
Me paso las noches imaginandonos en un cuento.
Y no me salen las cuentas
Cuando amanece y no estás.
Y no están tus bragas en el suelo de mi habitación.
Y huele a tristeza y recuerdos.
Y a las pajas pensandote.
En lugar de a ti.
Andrés da Silva
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