Me dedico a soñar cuando no estás
y me creo en un sueño cuando estás conmigo.
Y es que chocar con tu mirada
es lo más parecido
a eso que llaman supernova,
pero más bonito,
y con más poder destructivo,
pues eres capaz de empezar en cualquier momento
una guerra civil en la república de tu cama,
donde Nacho Vegas pone el himno,
y Ángel González la constitución.
No me acostumbro a que los árboles
me pidan a gritos que grabe tu nombre en su piel,
ni a que los neones se apaguen cuando pasas
asumiendo que tú ganaste la partida.
Tu nombre es la capital
de ese país que llaman amor.
Y tus pezones, la octava maravilla del mundo.
Tus mareantes curvas son
la pista de rally
donde mi mirada se suicida
justo antes de que la luz se apague
y seamos nosotros quienes nos encendamos bajo las sábanas.
Andrés da Silva
No hay comentarios:
Publicar un comentario