Llámame tonto, absurdo, loco.
Llámame para decirme, que yo siempre te supe a poco.
Llámame para decirme que no valgo para nada.
Llámame borracha de madrugada.
Llámame perdedor, feo, triste.
Llámame y dime que fue sin querer, que fue un despiste.
Llámame poeta, artista, imbécil melancólico.
Llámame payaso.
Llámame cerdo.
Llámame gilipollas o muerto.
Llámame radical cuando provoque disturbios en tu cama.
Llámame bastardo, o lo que te de la gana.
Llámame príncipe o presidente de la República.
Llámame para decirme que echas de menos mis súplicas.
Llámame ángel o demonio, chico malo o chico bueno, maldición o deseo.
Pero por favor,
Nunca,
Llámame para decirme, que yo siempre te supe a poco.
Llámame para decirme que no valgo para nada.
Llámame borracha de madrugada.
Llámame perdedor, feo, triste.
Llámame y dime que fue sin querer, que fue un despiste.
Llámame poeta, artista, imbécil melancólico.
Llámame payaso.
Llámame cerdo.
Llámame gilipollas o muerto.
Llámame radical cuando provoque disturbios en tu cama.
Llámame bastardo, o lo que te de la gana.
Llámame príncipe o presidente de la República.
Llámame para decirme que echas de menos mis súplicas.
Llámame ángel o demonio, chico malo o chico bueno, maldición o deseo.
Pero por favor,
Nunca,
Nunca dejes de llamarme.
Andrés da Silva
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