No digáis amor si nunca fuisteis funambulistas en su clavícula.
Si nunca caísteis en sus redes porque os hizo perder
el equilibrio, la respiración, o el culo,
con tan solo un susurro.
Mis sábanas no quieren saber de otros cuerpos desde que la conocieron.
No quieren noches de borrachera, ni mañanas de resaca.
Solo volver a acariciar su piel, y disfrutar cuando ataca,
cuando saca la fiera que lleva dentro.
Y el escalofrío que se siente al verla despertar
apoyada en tu hombro, como señal de paz,
tras una noche de guerra, sin posibilidad de retirada
debe ser eso que llaman magia.
No sabéis lo que es verla pasar cuando llueve
dando color al gris de esos días,
sacándole la lengua al solo, y a la vida,
sonriendo al mundo, y haciendo sonreír a los que la ven.
Y no entenderéis la belleza de los ojos castaños
hasta que no os mire y pare el mundo como solo ella sabe,
con la mirada de musa de lujo ansiada por mil poetas,
o con la de musa de triste club de carretera.
Y es que ella es mis razones, mis ganas de perder o ganar,
la sonrisa furtiva que a veces se me escapa.
Es la última bala de una ruleta rusa,
y ese pecado angelical que repetiría hasta que me echaran del infierno.
Andrés da Silva
sábado, 29 de marzo de 2014
LLÁMAME
Llámame tonto, absurdo, loco.
Llámame para decirme, que yo siempre te supe a poco.
Llámame para decirme que no valgo para nada.
Llámame borracha de madrugada.
Llámame perdedor, feo, triste.
Llámame y dime que fue sin querer, que fue un despiste.
Llámame poeta, artista, imbécil melancólico.
Llámame payaso.
Llámame cerdo.
Llámame gilipollas o muerto.
Llámame radical cuando provoque disturbios en tu cama.
Llámame bastardo, o lo que te de la gana.
Llámame príncipe o presidente de la República.
Llámame para decirme que echas de menos mis súplicas.
Llámame ángel o demonio, chico malo o chico bueno, maldición o deseo.
Pero por favor,
Nunca,
Llámame para decirme, que yo siempre te supe a poco.
Llámame para decirme que no valgo para nada.
Llámame borracha de madrugada.
Llámame perdedor, feo, triste.
Llámame y dime que fue sin querer, que fue un despiste.
Llámame poeta, artista, imbécil melancólico.
Llámame payaso.
Llámame cerdo.
Llámame gilipollas o muerto.
Llámame radical cuando provoque disturbios en tu cama.
Llámame bastardo, o lo que te de la gana.
Llámame príncipe o presidente de la República.
Llámame para decirme que echas de menos mis súplicas.
Llámame ángel o demonio, chico malo o chico bueno, maldición o deseo.
Pero por favor,
Nunca,
Nunca dejes de llamarme.
Andrés da Silva
sábado, 22 de marzo de 2014
LENGUA NO SOLO ES UNA ASIGNATURA DEL COLEGIO
Mi lengua se cansó de mi boca
y quiere irse a vivir a tu cuerpo.
Jugar con la tuya,
recorrer tu cuello,
pasar entre tus duros pezones,
deteniéndose para comer,
deslizarse por tus curvas,
bailar en tu ombligo,
y hacer noche en tu coño,
antes de follarnos rápido,
para corrernos despacio,
hasta que tus piernas
no puedan dejar de temblar.
Andrés da Silva
y quiere irse a vivir a tu cuerpo.
Jugar con la tuya,
recorrer tu cuello,
pasar entre tus duros pezones,
deteniéndose para comer,
deslizarse por tus curvas,
bailar en tu ombligo,
y hacer noche en tu coño,
antes de follarnos rápido,
para corrernos despacio,
hasta que tus piernas
no puedan dejar de temblar.
Andrés da Silva
miércoles, 19 de marzo de 2014
EL RITMO DE UN TRISTE TANGO
Estoy en la zona de embarque hacia la libertad, de huir de este mundo, donde las noches son rojo neón, para tratar de disimular el cielo gris ceniza que esconde todas las estrellas, a los pocos que aún queremos verlas. A los pocos que no llevamos trajes color tristeza, ni somos de gatillo fácil a espalda descubierta. Como esos hombres cargados de inviernos en soledad y veranos sin sol, incapaces de bailar con la luna, ni de regalarle flores, porque ya acabaron con todas, siguiendo el ritmo de un triste tango.
Aún recuerdo como era todo antes de que extinguierais las mariposas estomacales, antes de que dejarais de dar importancia a esos lunares de la espalda que a mi tanto me gustan, antes de que los sentimientos murieran por causas naturales. Ya nadie ríe ni llora al meterse en la cama. Nadie aprecia la libertad de encerrarse entre las cuatro paredes de su habitación. No hay valentía para dejarlo todo atrás y empezar de cero. O de diez, según lo hagas.
Y cada vez hay más leyes y menos besos bajo la lluvia. Cada vez hay más Kurt Cobain's, con su mente suicida, que cada vez se parece más a la realidad de la que trato de huir. Donde los niños ya no quieren ser astronautas, ni jugar con playmobil. La umbría rutina hizo que la gente olvidara sus sueños y sus delirios de grandeza, convirtiéndolos en peones sin decisión, enviados a morir a este juego llamado vida.
Andrés da Silva
Aún recuerdo como era todo antes de que extinguierais las mariposas estomacales, antes de que dejarais de dar importancia a esos lunares de la espalda que a mi tanto me gustan, antes de que los sentimientos murieran por causas naturales. Ya nadie ríe ni llora al meterse en la cama. Nadie aprecia la libertad de encerrarse entre las cuatro paredes de su habitación. No hay valentía para dejarlo todo atrás y empezar de cero. O de diez, según lo hagas.
Y cada vez hay más leyes y menos besos bajo la lluvia. Cada vez hay más Kurt Cobain's, con su mente suicida, que cada vez se parece más a la realidad de la que trato de huir. Donde los niños ya no quieren ser astronautas, ni jugar con playmobil. La umbría rutina hizo que la gente olvidara sus sueños y sus delirios de grandeza, convirtiéndolos en peones sin decisión, enviados a morir a este juego llamado vida.
Andrés da Silva
domingo, 16 de marzo de 2014
CARA DE TONTO
Una vez alguien dijo
que no puedes decir si algo te gusta o no
si nunca lo probaste.
Estaba equivocado.
No probé tus labios, pero se que me gustan.
Quizá es por tus ojos a juego,
por el lunar de tu mejilla,
o por la forma en que me aceleras el corazón
con un simple "hola".
Y es que me queda cara de tonto
cada vez que te veo pasar,
creando poesía en cada paso que das.
Y me provocas vértigo cuando,
sin que tu lo sepas,
te uso como musa,
y me haces subir al cielo.
Tan lejos -pero a la vez tan cerca-
de tus piernas.
Y de tus labios.
Andrés da Silva
que no puedes decir si algo te gusta o no
si nunca lo probaste.
Estaba equivocado.
No probé tus labios, pero se que me gustan.
Quizá es por tus ojos a juego,
por el lunar de tu mejilla,
o por la forma en que me aceleras el corazón
con un simple "hola".
Y es que me queda cara de tonto
cada vez que te veo pasar,
creando poesía en cada paso que das.
Y me provocas vértigo cuando,
sin que tu lo sepas,
te uso como musa,
y me haces subir al cielo.
Tan lejos -pero a la vez tan cerca-
de tus piernas.
Y de tus labios.
Andrés da Silva
lunes, 10 de marzo de 2014
UNA SONRISA Y UN ESCALOFRÍO
No hago más que perder trenes que no me llevarían a ninguna parte,
por quedarme mirándote en la estación,
recitándote en voz alta, para que hasta los ciegos puedan verte,
convirtiendo tus silencios en mis poemas favoritos,
y tus ojos, en mi próximo destino de vacaciones.
Me mata ver como el viento te acaricia,
roza tu piel, juega con tu pelo,..
Como las olas besan tus tobillos y siguen subiendo
hasta sacarte una sonrisa y un escalofrío,
mientras ponen cara de no importarles.
Y es que no se lo que quiero,
pero se que lo quiero contigo.
Andrés da Silva
por quedarme mirándote en la estación,
recitándote en voz alta, para que hasta los ciegos puedan verte,
convirtiendo tus silencios en mis poemas favoritos,
y tus ojos, en mi próximo destino de vacaciones.
Me mata ver como el viento te acaricia,
roza tu piel, juega con tu pelo,..
Como las olas besan tus tobillos y siguen subiendo
hasta sacarte una sonrisa y un escalofrío,
mientras ponen cara de no importarles.
Y es que no se lo que quiero,
pero se que lo quiero contigo.
Andrés da Silva
sábado, 8 de marzo de 2014
CINCO PATAS AL GATO
Soy experto en buscar cinco patas al gato
y creer que las encontré.
En poner puntos suspensivos
en lugar del "THE END".
Y en dibujar tormentas
en puestas de sol perfectas.
Pero es que no soy capaz de olvidar
la curva de tu sonrisa.
Ni tu manera de mirarme
y ponerme rojo al instante.
Tampoco esa sensación de hogar
que transmitían todos tus abrazos.
Porque cada vez que te quiero olvidar,
me olvido de olvidar,
y me quedo solo
con que te quiero.
Andrés da Silva
y creer que las encontré.
En poner puntos suspensivos
en lugar del "THE END".
Y en dibujar tormentas
en puestas de sol perfectas.
Pero es que no soy capaz de olvidar
la curva de tu sonrisa.
Ni tu manera de mirarme
y ponerme rojo al instante.
Tampoco esa sensación de hogar
que transmitían todos tus abrazos.
Porque cada vez que te quiero olvidar,
me olvido de olvidar,
y me quedo solo
con que te quiero.
Andrés da Silva
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