Rimemos nuestras vidas en asonante.
Largos versos que unan nuestras lenguas,
Acompasando nuestros corazones
A ritmo de vals.
Perdamos el miedo, la vergüenza,
Incluso la dignidad.
A quien le importa.
No aparentemos lo que no somos,
Quedemonos solos,
Y que nuestras almas se follen como si no hubiera mañana.
Juguemos el partido de nuestras vidas,
Donde me ganaras con un beso en el descuento,
Volviendome loco.
Andrés da Silva
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