Busco los amaneceres a tu lado
Los restos de los canutos que liaste con mis sentimientos
Las miradas que me obligaban a perderme
Las caricias furtivas y discretas de dos jóvenes apasionados
Aquel polvo que no llegamos a echar
El primer beso y sus nervios
El último y su dolor
Los susurros que me hacían volar
Las heridas que solo tú sabías hacer y curar
Las noches a la intemperie por pasar la tarde contigo
Los "te quiero" y el "ya no"
...
Pero desde entonces llovió mucho,
Y la lluvia, se lo llevó todo.
Andrés da Silva
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