Voy a cobrarte en besos la estancia en mi mente,
y a separarme de tu boca tan solo
para no hacer caso al cartel de "peligro: alto voltaje" de entre tus piernas.
Te desnudo lentamente mientras bailas a ritmo de Chuck Berry,
antes de que intentemos suicidarnos seis veces
dejando huérfana de cuerdas cualquier guitarra.
Viajamos al centro de tu cama y acampamos entre sábanas,
imaginando el bosque de nuestros sueños, sin reglas ni tabúes.
Llegar a la cima de la montaña y saltar de la mano,
como si realmente todo lo que nos rodea no importase.
Como si a todo lo que nos rodea no le importasemos.
Sin necesidad de blandir la espada para protegerte de las tempestades.
Pero tensando el arco de Cupido apuntandome al corazón,
antes de que me declares la guerra susurrandome "te quiero".
Andrés da Silva
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