Deshojo el cielo
apagando las estrellas a pedradas
para que sea tu sonrisa
lo único que ilumine mis sueños.
Al despertar, me juego la vida
en un tablero de ajedrez por ti,
mi reina,
mientras tú ríes
y hacer sonreir
al contenido de continentes enteros
que clavan sus afilados ojos en ti,
quedando prendidos por esa magia que desprendes.
Y tu minifalda al viento
que hace que me enamores
y que enloquezca en cada noche
que no estás en mí cama
ni aceleras mi reloj.
Andrés da Silva
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