Sonrisa. ¿Hay algo más bonito? La propia palabra te hace sonreír. Cuando alguien sonríe muestra su felicidad al mundo. Y aunque no lo sepa, en muchas ocasiones causa felicidad, pues hace que alguien se quede con esa sonrisa de tonto que todos conocemos. Porque, probablemente, la sonrisa es la parte más bonita de una persona, a simple vista. Bueno, junto, en algunos casos, con los ojos. Hay personas risueñas, que casi siempre están sonriendo. Desprenden felicidad. Las envidio, aunque quizás, yo soy un poco así cuando estoy con gente. Hay gente a la que no le gusta sonreír, o que piensan que su sonrisa es fea. Se equivocan. Las sonrisas siempre son bonitas. Siempre encontarás alguien a quien le guste. Solo los adultos, con trabajos muy ajetreados no sonríen. No trabajan en algo que les gusta, y no tienen tiempo para pararse, para estar con la familia, con los amigos, o simplemente, para desconectar. Eso no es vida. Vida es felicidad. Nadie puede vivir sin felicidad. Nadie puede pasarse la vida sin tener tiempo para sonreír, porque motivos, seguro que hay. Un recuerdo de la infancia (vacaciones con la familia, tiempo con los amigos, primer beso,..), o algo que ves y te gusta. Un ejemplo. Ver una pareja de ancianos caminando de la mano. A mi eso últimamente me saca una sonrisa. Pienso que el tiempo no ha podido con la fuerza del amor. Amor de una pareja que llevan muchísimo tiempo juntos, y continúan queriéndose tanto como el primer día. O tal vez dos personas que nunca tuvieron suerte en el amor, y ya ancianos, encuentran a otra persona con la que compartir el resto de sus días. Alguien con quien (o por quien) sonreír. Otro de los motivos que me hace sonreír es la infancia. Ver a niños pequeños correteando por la calle, sin más preocupación que ser "el más mejor corredor del mundo mundial", o esos que se te quedan mirando (a mí con más razón, por mis pintas), y sin más empiezan a reír, o te saludan sin conocerte de nada, buscando un amigo más. El otro día coincidí en un ascensor con uno que iba comiendo un bocadillo de nocilla que le había hecho su mamá para él solo. Curioso que las personas que más me hacen sonreír, están en los extremos de la vida. Tal vez sea porque son las personas que me hacen mantener un poco la fe en la humanidad, por su sabiduría, y por su posibilidad de cambiar las cosas. Aunque tan solo me hacen sonreír en momentos puntuales. Luego está la gente que siempre está ahí, esa gente que hace que mi sonrisa siga estando ahí, por todo lo que hacen, o hicieron por mí. Y a los que quiero aprovechar para decir algo que no suelo decir casi nunca, o nunca: GRACIAS!
Andrés da Silva
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