domingo, 31 de marzo de 2013

SENSACIÓN RARA

Es realmente rara la sensación que se siente al volver a algún sitio en el que tu vida cambió. Sí, ya sabéis, esos sitios donde estuviste con alguien especial, en un momento especial. Vuelves solo. El sitio sigue, pudo cambiar ligeramente, pero no demasiado, pero la persona no está a tu lado. Sitios insignificantes, que se llenan de significado por alguien o algo. No dejas de pensar en ello. Aquellos magnificos momentos. Momentos que darías tu vida por volver a repetirlos, pero que, pese a todo, sabes que no se repetiran. Ahí es cuando empiezas a llorar. Quieres estar solo. O bueno, con quien estuviste en ese momento, pero al no poder, te decantas por la soledad. Coges un papel y un boli, y empiezas a escribir. Da igual lo que escribas, o la cantidad de lágrimas que hayan caido encima de ese papel, sigues. Estás solo, desaparece todo lo que hay a tu alrededor, excepto lo que en aquel momento había. Y lo que había que ya no hay, aparece. Sigues recordando. Sabes que no lo vas a olvidar nunca, por desgracia. O mejor dicho por suerte. Te das cuenta de lo afortunado que fuiste por vivir aquello. Una pequeña sonrisa se te escapa. Pero no es suficiente para detener el torrente de lágrimas. Es hora de volver. Tampoco es lo mismo. Antes volvías mordiendote los labios, pensando que aun era esa persona quien lo hacía. También pensabas en lo que había ocurrido, pero sabías que al día siguiente, o a los pocos días, volvería a pasar. No dejas de pensar en aquel tiempo. Incluso cuando al volver, volvíais juntos. Pero al llegar, no estás tú, si no, tu soledad. Ella te abraza fuerte, alejandote del mundo, de tu mundo, de esa persona. Y ya no es el folio quien recoge tus lágrimas, si no la vieja almohada que encabeza tu cama, esa que no hay noche que te falle, esa fiel compañera que pase lo que pase, recoge tus lágrimas. Estás a punto de dormirte, y crees que ahí se acaba todo, pero no. Ella se adueña de tus sueños. Ves todos los recuerdos, o quizas nuevas historias aún por escribir en ese material llamado tiempo, de las que te gustaría ser el autor, y el protagonista, junto con ella. Despiertas, y todo sigue igual. Como lo dejaste, como es ahora. Cargado de soledad. Y de lágrimas. Y de recuerdos. Recuerdos grabados con fuego en la memoria.

Andrés da Silva

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